¿Es suerte o querer es poder?

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mejorar la suerte

¿No os ha pasado alguna vez que conocéis a alguien que siempre tiene suerte? Qué curioso, siempre está contento, siempre encuentra trabajo, siempre tiene cosas que hacer, siempre le sale algún proyecto nuevo… ¡jolín! y pensamos: ¡Qué suerte tiene siempre! ¿Por qué no me pasarán a mí esas cosas? Pues amigos, si pensamos que lo único que tiene es suerte tenemos un problema, la suerte en la vida no viene sola.

¿Y cómo podemos mejorar la suerte entonces? ¡Pues nada más y nada menos que con el maravilloso poder de nuestra mente!

Pues sí, la mayor parte de las veces no encontramos solución para todos los problemas, ni obtenemos respuestas para todas nuestras preguntas, ni remedios para todos nuestros males, pero sí podemos sentirnos bien a pesar de los que nos pase.

¿Sabías que? Los pensamientos determinan el estado de ánimo, de manera que cuando son positivos nos sentimos bien y al contrario, nos hacen sentir mal. De algún modo atraemos, como si de magia se tratase, el tipo de situaciones que nos permiten seguir manteniendo nuestros estados de ánimo más frecuentes, aquellos a los que estamos acostumbrados. Es como si la vida nos hablase y nos dijese: “eh tú, a ti, sí… a ti que te encanta estar contento/triste, vamos a regalarte unas pocas experiencias más que te hagan sentir tan bien/mal”. Al fin y al cabo como nos sintamos no sólo es agradable o desagradable, sino que determina la calidad de las experiencias que conforman nuestra existencia, por eso es tan importante.

Pero por suerte no es magia, somos nosotros y nuestra forma de pensar, de ver las cosas, de interpretar el mundo, de sentir y de actuar en consecuencia. De repetir y repetir hasta que forma parte de nosotros.

Nos sentimos según pensamos y como tal actuamos y si me veo siempre actuando de una manera determinada, se refuerza mi manera de pensar y por tanto lo que siento se hará cada vez más potente. Estamos siguiendo un mismo patrón de funcionamiento, que además llevamos aprendiendo y consolidando toda la vida. Pero fíjate que buena suerte tenemos, los pensamientos son nuestros y los podemos modificar, por muy difícil que parezca.

Debemos ser conscientes del papel que nosotros mismos jugamos en nuestra existencia, en nuestros éxitos y fracasos, en nuestras alegrías y penas, ya que muchas veces se nos olvida.

la buena suerte

El estilo de pensamiento que cada uno tenemos ante un determinado problema puede ser muy distinto: “seguro que no lo consigo”, “no voy a poder con ello”, “no puedo hacer nada para superarlo”, “y si me vuelve a pasar y no lo controlo”, “tengo que controlarlo todo”, “todo tiene que salir perfecto”, “si no hago esto o lo otro seguro que no lo consigo”, “esto no lo vuelvo a repetir, la última vez que lo hice me sentí fatal”, “si me ha pasado una vez, me va a pasar siempre”.

Estos son ejemplos de nuestra manera de pensar; normalmente creemos que lo que sentimos o lo que hacemos se debe directamente a la situación en sí, pero NO, se debe a lo que pensamos, a lo que nos decimos acerca de esta. De ahí surgen las depresiones, ansiedades, fobias, angustias y en definitiva los problemas psicológicos. Cuando esos pensamientos son negativos, frustrantes, exagerados, catastrofistas, anticipatorios de dificultades… hacen que nos sintamos tan mal, tan mal que confirmamos nuestras creencias y tendemos a repetir y repetir, convirtiéndolas en verdades absolutas; la consecuencia es que nosotros mismos aprendemos a utilizar estos mecanismos tan bien, tan bien que terminan por dominar nuestra forma de enfrentarnos al mundo, lo que acabará provocando un gran malestar físico y psicológico.

Podemos sentirnos bien a pesar de nuestras circunstancias, o podemos dejarnos llevar por ellas.

Mª Jesús Álava Reyes

Muchas veces no somos conscientes de lo importante que es cómo nos decimos las cosas, no nos damos cuenta de que los mensajes que emitimos no sólo los enviamos a otras personas, sino que también tienen repercusión en nuestro cerebro, en nuestras conexiones neuronales y en consecuencia en nuestras creencias y forma de actuar.

El lenguaje no sólo lo usamos para comunicarnos con los demás, sino también para hablarnos a nosotros mismos en forma de diálogos internos; así que debemos aprender a hablarnos bien, a no ser nuestros peores críticos.

¡Ojo! Esto no quiere decir que siempre tengamos que estar perfectos, alegres y felices, desde luego que hay situaciones que van a hacernos sentir mal y debemos ser capaces de superarlas y de no mantenernos en un constante estado de infelicidad e insatisfacción.

No te preocupes si no has conseguido algo, llévate lo que has aprendido en el proceso y no lo que has sacado como resultado del mismo. Vivir es muchísimo más que obtener resultados. Inténtalo de nuevo o hazlo de otro modo.
Así que ya lo sabes, la suerte está en tus manos, busca tu boleto ganador y no esperes a que te toque. Vive la vida que quieres vivir, arriésgate, muévete, prueba y no te canses de intentarlo. No esperes sentado a que te pasen cosas buenas, levántate y búscalas por ti mismo.

Artículo escrito por Alejandra González

En el centro de psicología en Madrid trabajamos un equipo de psicólogas y psicólogos entusiastas de nuestra profesión, con años de experiencia, un alto nivel de especialización y una amplia formación contrastada. Queremos ofrecer respuestas y herramientas a las personas para facilitar su pronta recuperación y así poder mejorar su bienestar y su calidad de vida en general.

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