¿Qué lees sobre psicología en internet?

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La era de la información: acceso para todo el mundo a información acerca de medicina, de farmacia, de economía, de derecho… en fin, de todas las disciplinas imaginables. Por supuesto, también hay acceso a información acerca de psicología. Pero… ¿quién escribe esto? ¿Es una fuente fiable?

A continuación, vamos a repasar un par de artículos que frecuentemente puedes encontrar en las redes sociales; nuestra intención es ofrecer una visión un poco más crítica y científica sobre el contenido de dichos artículos:

https://postcron.com/es/blog/como-ser-feliz/

¿Cómo ser feliz con 7 claves? Este tipo de artículos circula mucho por internet. En primer lugar, sería interesante debatir acerca de qué es la felicidad: la RAE define la felicidad como “un estado de grata satisfacción espiritual y física” y como “la ausencia de inconvenientes o tropiezos”.  Sin embargo, especialmente esta segunda definición parece poco realista: la vida supone tropiezos, supone dolor… pero eso no implica un estado de insatisfacción total (igual que la ausencia de problemas no implica un estado de satisfacción total). Una vida plena no es un vida llena de emociones agradables (o mal llamadas positivas), sino una vida en la que aceptemos nuestras emociones desagradables sin que éstas tengan un impacto sobre las cosas que más nos importan. No se trata de evitar la tristeza o la ansiedad, sino de, a pesar de sentirnos mal, continuar haciendo las cosas que nos acercan a nuestros valores.

Si consideramos la felicidad como un estado en el que siempre estamos contentos y nunca hay problemas, nunca lo alcanzaremos. Esta búsqueda puede frustrarnos mucho y terminar siendo tremendamente infelices al perseguir una meta inalcanzable. La vida plena no es un objetivo, es una forma de vida.

La búsqueda de una felicidad irrealista puede traernos mucha infelicidad:

En mi opinión, la felicidad vendría a ser algo más parecido a esto:

Todos experimentamos miedo, tristeza, ansiedad, pereza, ira… estas emociones nos puede alejar de las cosas importantes de la vida si siempre respondemos a sus demandas. Son inevitables. Son parte de nosotros, pero no son nosotros en su totalidad. No podemos decidir estar tristes o contentos, pero sí podemos decidir qué hacer con esa tristeza (o con ese miedo, ansiedad…). Lo importante es que, a pesar de nuestras emociones desagradables, elijamos nuestra dirección. Haz las cosas con miedo, haz las cosas con ansiedad, haz las cosas con tristeza, pero sobretodo… ¡hazlas si son importantes para ti!

https://www.serpadres.es/1-2-anos/educacion-estimulacion/articulo/145968-acabar-con-las-rabietas-en-cuatro-pasos

Las rabietas: una de las grandes preocupaciones de los papás y mamás. A menudo los padres se sienten avergonzados cuando su hijo o hija patalea, grita, llora, etc. Este artículo pertenece a una web en la que se incluyen consejos acerca de cómo manejar algunas situaciones difíciles con los hijos, cómo mejorar el vínculo afectivo, etc.

Aunque no va desencaminado en algunas cosas, si que hay algunos detalles que deben ser matizados. Es cierto que las rabietas son parte del desarrollo evolutivo, que ocurren y, además, es bueno que se den; por supuesto, esto no quiere decir que las pasemos por alto: hay que atenderlas y corregirlas.

La propuesta que hace este artículo y que es además una idea muy extendida, es que se debe ignorar por completo al niño. Que no debemos prestar ningún tipo de atención… Bien. Vamos por partes:

Es cierto que las rabietas a menudo son una forma de demandar atención, que la atención del adulto actúa como un refuerzo positivo para el niño en esa situación. Es ampliamente conocido que, si un niño tiene una rabieta porque quiere unos dulces y nosotros cedemos y se los damos, está consiguiendo lo que quiere (consigue su refuerzo positivo), pero de una manera no muy deseable. Pues bien, con nuestra atención pasa algo parecido: si el niño tiene una rabieta para conseguir nuestra atención (por ejemplo, porque estamos haciendo caso a su hermano/a pequeño y a él no), y nosotros se la damos (aunque solo sea para reñirle), estamos reforzando su rabieta. Así, el niño aprende que, la próxima vez que se encuentre en una situación similar, haciendo lo mismo conseguirá lo que quiere.

Entonces, ¿qué podemos hacer? Un niño es más que una rabieta; es decir, se debe ignorar la conducta (rabieta), no a la persona. ¿Acaso un niño de 2 o 3 años sabe autorregularse? ¿Va a aprender a regular sus emociones por arte de magia? La respuesta es clara: no. Los niños aprenden a entender sus propias emociones gracias a la interacción con los adultos. Si no recogemos la emoción de un niño tremendamente enfadado, la angustia sube, sube, sube… quizás luego baje… pero no habrá aprendido nada. Nosotros, como adultos, sí que sabemos lo que ocurre en una rabieta: está enfadado. Es nuestra responsabilidad ayudarle a reconocer esta emoción (bueno, en realidad, esta y todas). Podemos decir: “vaya, veo que estás bastante enfadado…”. Lo más probable es que, en ese momento, la intensidad de la rabieta disminuya algo. ¿Es un milagro? No, es la tranquilidad que a todos nos surge cuando nos comprendemos a nosotros mismos y cuando alguien nos comprende. No hace falta entrar en una conversación profunda acerca de cómo se siente (eso ya vendrá cuando sea más mayor). Es suficiente con ayudarle a poner nombre a eso que está sintiendo.

Quizás siga enfadado durante unos minutos. Es normal. ¿O es que una emoción puede desaparecer tan rápido? Necesita su tiempo, como cualquier otra emoción en cualquier otra persona.

En el artículo anterior, comentábamos la importancia de aceptar nuestras emociones desagradables: ¡Enseñemos esto a los niños! No hay por qué decir: “no te enfades” o “no llores”, pues es su experiencia interna, no se la podemos negar. Pero sí podemos ayudar a que la reconozca y la acepte. Al fin y al cabo, las emociones están presentes todos los días a lo largo de toda nuestra vida. ¡No tiene sentido rechazarlas!

En conclusión, es muy importante poner límites…

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… pero siempre con afecto y aprendizaje.

PARA LEER

  • Steven Hayes. (2013). Sal de tu mente, entra en tu vida. Desclée de Brouwer.
  • Russ Harris. (2010). La trampa de la felicidad. Barcelona: Planeta.
  • Scott O. Lilienfer, Seteven Jay Lynn, John Ruscion y Barry Beyerstein. 50 grandes mitos de la psicología popular: Las ideas falsas más comunes sobre la conducta humana. Ed. Biblioteca Buridán
  • Josefina Aldecoa (2001). La educación de nuestros hijos. Temas de hoy.

Artículo escrito por Irene Lorza

En el centro de psicología en Madrid trabajamos un equipo de psicólogas y psicólogos entusiastas de nuestra profesión, con años de experiencia, un alto nivel de especialización y una amplia formación contrastada. Queremos ofrecer respuestas y herramientas a las personas para facilitar su pronta recuperación y así poder mejorar su bienestar y su calidad de vida en general.

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