El esfuerzo ¿Un valor en crisis?

//El esfuerzo ¿Un valor en crisis?
El esfuerzo


El esfuerzo es la capacidad personal que nos ayuda a conseguir las metas que nos proponemos y a vencer los obstáculos de la vida diaria. Sin embargo, hoy en día vivimos en una sociedad donde la cultura del esfuerzo se está perdiendo; constantemente nos llegan mensajes de cómo adelgazar sin movernos del sofá o cómo preparar la comida en tres minutos. Todo ello hace que busquemos la comodidad y la inmediatez en lo que hacemos, transmitiendo a los niños el mensaje de buscar el camino fácil para alcanzar el éxito. Pero… ¿de verdad las metas que nos proponemos se consiguen sin esfuerzo?

Todos tenemos sueños. Pero para convertir los sueños en realidad se necesita una gran cantidad de dedicación, autodisciplina y esfuerzo

Jesse Owens

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El esfuerzo va acompañado de la fuerza de voluntad, la motivación, la confianza y la constancia. Todos estos valores son educables, por tanto, deben de ser enseñados y entrenados para ser aprendidos por los niños. Por eso, va a ser fundamental que la actitud pedagógica de los adultos no se base en minimizarles las dificultades ni en sobreprotegerles, sino en ayudarles, acompañándoles en la construcción de estrategias para enfrentarse a las adversidades con confianza en sí mismos.

Si por el contrario no enseñamos a los niños a esforzarse desde pequeños, a la larga generará en ellos una dependencia que producirá sentimientos de inutilidad e inconformismo, además de no apreciar el valor de lo que tienen y lo que cuesta conseguir las cosas. Por tanto, para que los niños sean capaces de adquirir el valor del esfuerzo la educación llevada a cabo por los adultos deberá equilibrarse entre dos polos: la exigencia y la ayuda. Es decir, no podemos dejar solos a los pequeños en las adversidades ya que en el abandono no sólo no se construye la autonomía sino que se mina la seguridad; por ello debemos de impulsarlos hacia la búsqueda acompañada de su autonomía y seguridad.

No solo vale con enseñarles a esforzase. Para que los niños se esfuercen es necesario que se sientan competentes y que no piensen que van a fracasar. Para ello, los adultos deben de mandar tareas en las que vayan a tener éxito e ir valorando todos los pequeños avances que van consiguiendo, ya que eso recompensará su esfuerzo y aumentará su autoestima.

Otro factor a tener en cuenta es que los niños asumirán y aprenderán mejor a valorar el esfuerzo, sobre todo, cuando la tarea tenga sentido para ellos. Es necesario que estén motivados, que sean capaces de entender tanto lo que hacen como la finalidad de hacerlo, para que surja de ellos la disposición a esforzarse y querer lograr un objetivo determinado. En esta línea, también debemos educarles en que habrá veces que, a pesar del esfuerzo llevado a cabo, las cosas no saldrán como estaban previstas y no por ello deben de sentir que no ha valido la pena intentarlo.

Nuestra recompensa se encuentra en el esfuerzo y no en el resultado. Un esfuerzo total, es una victoria completa

Mahatma Ghandi

Educar en la cultura del esfuerzo requiere implicación, constancia y dedicación por parte de los padres. El problema es que muchos progenitores no tienen tiempo para sus hijos, y el poco de que disponen procuran que sea de gran calidad. De hecho, suele ser frecuente escuchar a los padres decir a sus hijos “quita, que acabo yo antes” evitando perder tiempo en cosas que se pueden hacer más rápido y mejor. Sin embargo, aunque no seamos conscientes de ello, les estamos haciendo un flaco favor a los niños. Con este tipo de expresiones no estamos fomentando ni el esfuerzo, ni la confianza para creerse que son capaces de hacer las cosas por ellos mismos, ni inculcándoles la disciplina necesaria para que aprendan a posponer lo que les apetece hacer en ese momento y llevar a cabo lo que deben.

Vamos a presentar algunas pautas que pueden servir de ayuda para promover el esfuerzo en los niños:

  • Ayudarles a marcar metas que sean realistas.
  • Darles responsabilidades adecuadas para su edad intentando que obtengan éxito al final del proceso. Además de ocuparse de las tareas obligatorias del colegio, por ejemplo, que se hagan cargo de alguna tarea de la casa acorde a su edad.
  • Enseñarles a ser disciplinados y fomentar hábitos. Deben de terminar cada tarea que empiecen y, además, hacerlo de la mejor manera que puedan.
  • Realizar pequeñas tareas que supongan alcanzar retos.
  • Afrontar los fracasos de forma positiva analizando con los niños los fallos, aprendiendo de los errores y generando expectativas de éxito para el futuro.
  • Enseñarles a través del ejemplo.
  • Dialogar con ellos explicándoles la finalidad de hacer las cosas para que puedan comprender por qué tienen que hacer algo determinado.
  • Fomentar su autoestima y sus capacidades para que tengan confianza y seguridad en sí mismos.
  • Motivar positivamente sus buenos comportamientos a través del reconocimiento de sus esfuerzos.

Y tú ¿cómo educas a tus hijos?

Artículo escrito por Paula Díaz Figueroa

En el centro de psicología en Madrid trabajamos un equipo de psicólogas y psicólogos entusiastas de nuestra profesión, con años de experiencia, un alto nivel de especialización y una amplia formación contrastada. Queremos ofrecer respuestas y herramientas a las personas para facilitar su pronta recuperación y así poder mejorar su bienestar y su calidad de vida en general.

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