¡Cuidado! ¿Qué les pasa a nuestros hijos?

//¡Cuidado! ¿Qué les pasa a nuestros hijos?
Educación de los hijos


Un impactante artículo publicado por la terapeuta Victoria Proody bajo el lema La silenciosa tragedia que afecta a nuestros hijos hoy día causó un gran impacto; fue leído por más de 20 millones de personas en todo el mundo. En dicho artículo se pone de manifiesto la tragedia silenciosa que se está produciendo en multitud de hogares y que afecta a los seres más preciados que tenemos: nuestros hijos. A través de su trabajo como psicoterapeuta, habiendo tratado con cientos de niños y familias, ha podido comprobar con sus propios ojos cómo esta dramática situación se está desarrollando de modo imparable, sumiendo a niños de diversos países en un devastador estado emocional.

Los resultados de numerosas investigaciones de los últimos 15 años muestran unas cifras devastadoras sobre el aumento de enfermedades mentales en la infancia:

  • 1 de cada 5 niños tiene problemas de salud mental
  • El Trastorno de Déficit de Atención e Hiperactividad (TDAH) ha aumentado un 43%
  • La depresión en los adolescentes ha subido un 37%
  • La tasa de suicidios ha crecido un 200% en niños de 10 a 14 años

¿Qué más necesitamos para darnos cuenta de que algo está sucediendo?

Científicamente está comprobado que el cerebro tiene la capacidad para conectarnos con nuestro entorno pero desgraciadamente tanto nuestro entorno como nuestros estilos de educación están proporcionando a nuestros hijos una dirección errónea, lo que dificulta que puedan aprender a afrontar los desafíos de la vida diaria.

Según esta terapeuta los niños están privados de elementos esenciales para llevar una infancia sana como:

  • Padres emocionalmente disponibles
  • Establecimiento de unos límites claramente definidos
  • Ejercicio de responsabilidades
  • Pautas regulares de sueño y alimentación saludable
  • Ejercicio al aire libre
  • Juegos creativos, interacciones sociales

¿Qué es lo que encuentran?

  • Padres distraídos digitalmente
  • Progenitores indulgentes y permisivos que dejan que sean los hijos los que dirijan y gobiernen
  • Pautas de sueño inadecuadas y una alimentación desequilibrada basada en comida precocinada y rápida, cada vez más escasa en nutrientes saludables imprescindibles para un adecuado funcionamiento nervioso como pescado y legumbres
  • Un estilo de vida cada vez más sedentario, con menos ejercicio al aire libre y una ausencia cada vez mayor de interacciones sociales en el juego.
  • Aprendizaje basado en gratificaciones inmediatas, esto conlleva a una escasa tolerancia a la frustración
  • Estimulación permanente y con escasos momentos para aburrirse, lo que conlleva niños con hiperactividad y con dificultades para concentrarse y mantener la atención; son niños muy movidos, que cambian constantemente de tarea y con un gran nivel de activación

Es necesaria una toma de conciencia de esta realidad y una vuelta a los orígenes, tenemos que empezar a hacer cambios en la vida de nuestros hijos si no queremos que acaben estando medicados.

El estado emocional del niño puede mejorar en pocas semanas con la puesta en marcha de una serie de pautas de comportamiento y aprendizajes adecuados debido a que la plasticidad del cerebro de los niños es muy elevada, siendo máxima en los primeros años. Cuando se habla de  plasticidad cerebral se entiende como la capacidad de la estructura cerebral para modificarse con el aprendizaje, que resulta imprescindible para la adaptación al medio.

¿Qué podemos hacer?

Se proponen una serie de pautas básicas que se consideran imprescindibles:

  • Establecimiento de una disciplina positiva, que no implica ni autoritarismo ni permisividad. Ninguno de los extremos es bueno pero… ¿Cómo se consigue esto? Mediante el establecimiento de unas reglas y normas bien claras y establecidas, que deben de ser conocidas y entendidas para que puedan ser interiorizadas, además de ser aplicadas por todos los miembros de la familia. La inexistencia de las mismas conlleva que los niños no estén seguros y se vean desorientados, por lo que estos deben saber cuáles son estar normas y que deben cumplirse, de lo contrario implicarán unas consecuencias como la pérdida de un beneficio para ellos: menos tiempo viendo la TV o pérdida del disfrute del móvil, por ejemplo.
  • No reforzar en ningún caso cualquiera de las conductas que resultan indeseables, pues si el niño consigue lo que quiere mediante una conducta inadecuada lo único que conseguiremos es que está conducta se vea reforzada y, por lo tanto, mantenida en el tiempo, por lo que se volverá a repetirla en más ocasiones. Esta es una premisa básica del aprendizaje de manejo de conductas que nunca debemos olvidar.
  • Fomentar su autonomía. El niño debe aprender a ser responsable de sus propias conductas, estas responsabilidades han de ser adecuadas a su edad y adaptarse a su etapa evolutiva. El niño es un ser independiente y es el adulto el que debe proveer a este de las herramientas necesarias para que aprenda a superar sus problemas y dificultades. La sobreprotección siempre ha existido por el afán de facilitar la vida a nuestros hijos pero esto no les beneficia, sino todo lo contrario; mediante la sobreprotección descuidamos aspectos básicos para su desarrollo evitando que este adquiera sus propias capacidades personales.
  • Importancia de un lenguaje adecuado, que no sea impositivo ni agresivo sino que fomente una actitud reflexiva en el niño así como el diálogo entre todos. Lo importante es que lo que se diga se haga en un tono firme, claro y amable.
  • La importancia de una alimentación saludable. No solo porque durante la infancia es cuando se establecen unos hábitos alimentarios que posteriormente serán difíciles de cambiar sino porque en esta etapa resulta muy importante ya que el organismo del niño se encuentra en crecimiento y formación lo que le hace más vulnerable a cualquier problema nutricional. Un correcto funcionamiento del organismo implica un buen crecimiento, una óptima capacidad de aprendizaje, de comunicarse, de pensar, de socializar y de adaptarse a nuevos ambientes y personas.

Con este artículo no se pretende ser alarmista pero sí una llamada a la reflexión sobre esta realidad, el primer paso para pasar a la acción.

Artículo escrito por Carmen Sánchez Rodríguez

En el centro de psicología en Madrid trabajamos un equipo de psicólogas y psicólogos entusiastas de nuestra profesión, con años de experiencia, un alto nivel de especialización y una amplia formación contrastada. Queremos ofrecer respuestas y herramientas a las personas para facilitar su pronta recuperación y así poder mejorar su bienestar y su calidad de vida en general.

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