¿Qué tipo de felicidad anhelas?

//¿Qué tipo de felicidad anhelas?
Anhelo de felicidad

“Cuando consiga ese trabajo, seré feliz”, “El día que tenga pareja, seré feliz”, “En las vacaciones de verano al lado de la playa, seré feliz”, son algunas de las frases que hemos escuchado o, tal vez, hemos dicho nosotros mismos, haciendo alusión a que la felicidad es algo que llegará a nuestras vidas cuando un evento en particular suceda.

¿Te ha pasado que llegas a esa meta que tanto deseaste, solo para pensar en que hay otro nuevo objetivo que te va a llevar a la felicidad? Es como si fuéramos unos pajaritos que van de árbol en árbol, pero nunca disfrutando del paisaje mientras volamos. En eso se ha convertido nuestra vida de adultos: una constante persecución de objetivos, sin permitirnos un espacio para recargar energías o siquiera para reconsiderar el objetivo que vamos persiguiendo.

La felicidad, confundida normalmente con el concepto de alegría y de acuerdo a la definición de Wikipedia: “La felicidad es una emoción que se produce en un ser vivo cuando cree haber alcanzado una meta deseada.” Esta aproximación al concepto nos lleva a una vida concebida en perseguir el placer y la gratificación de algo pasajero; una vida muy demandante ya que mientras más fuerte corramos detrás de ella, más propensos seremos a los síntomas de ansiedad y depresión.

¿Has considerado alguna vez en que todos los esfuerzos que haces para ser feliz pudieran impedirte alcanzarlo?

Existe otro concepto de felicidad que es menos conocido y es el que prefiero: “Felicidad es vivir una vida rica, plena y llena de sentido”, y eso solo lo podemos lograr enfocándonos en las cosas que realmente nos resultan importantes, las que mueven nuestro corazón y nos llenan de vitalidad, a pesar de que dentro de este concepto pueden entrar eventos que nos lleven a sentimientos negativos como el miedo y la tristeza. En el fondo se trata de una vida completamente vivida, entendiendo que vendrán altas y bajas.

La felicidad es vivir una vida plena

Cuando hablamos de felicidad, autores como Russ Harris en su libro La Trampa de la Felicidad nos menciona los mitos que existen en torno a este tema:

  • “La felicidad es un estado natural para todos los seres humanos”. Aunque culturalmente nos quieren decir que la felicidad es innata de nuestra naturaleza, tengamos presente que un 30% de los seres humanos tendrá una situación de salud mental a lo largo de su vida, y el resto vivirá situaciones que le afectarán el estado de ánimo: divorcios, despidos del trabajo, accidentes, fallecimientos de seres queridos. Si no nos preparamos para gestionar todo esto, no podremos estar en paz.
  • “Si no eres feliz, es porque tu vida es defectuosa, tiene fallas”. Este mito nos lleva a pensar que si tenemos sentimientos desagradables y pensamientos que nos provocan dolor, entonces nos criticamos y nos vemos como personas débiles, alimentando así estos otros mitos: “Para ser feliz, debes deshacerte de todos los sentimientos negativos” “Debes estar preparado para controlar lo que piensas y sientes”.

Algunas trampas psicológicas en que podemos caer, que maximizan nuestra percepción de los problemas y nos alejan de una vida plena, en equilibrio y con sentido son:

  • La rumiación: es una excesiva preocupación, es darle vuelta a un tema en nuestra mente, sin llegar a ninguna solución. Solo nos lleva a la angustia.
  • La evitación: no querer darle de frente o buscar una solución inmediata a nuestros problemas, solo hace que se prolonguen en el tiempo.
  • Las conductas impulsadas sólo por nuestras emociones: buscan irracionalmente y de forma impulsiva evadir con conductas inapropiadas los sentimientos incómodos sin pensar en los efectos a largo plazo.

La autocrítica: cuando nos juzgamos de manera irracional. Nos ponemos nombres despectivos que nos repetimos, y esto solo hace que perdamos motivación para desarrollar nuestras habilidades.

La felicidad

Atendiendo a estas trampas psicológicas la autora Ruth Baer, en su libro Mindfulness para la Felicidad, nos proporciona algunas pautas que pueden ayudarnos a enfrentarlas:

  • Realizando una observación no valorativa, aprendiendo a observar nuestras experiencias en el momento presente; incluyendo lo que estamos pensando, las sensaciones corporales que estamos experimentando, las emociones, a qué nos sentimos impulsados. En vez de ponernos etiquetas despectivas, debemos aprender a llamar las cosas por su nombre y a mirarlas objetivamente: “Estoy pensando esto…” “Estoy sintiendo esto…” “Me siento impulsado a…”.
  • Actuar con conciencia plena, centrándonos en lo que estamos haciendo, mientras lo hacemos, implicándonos totalmente. Por ejemplo si estamos tomando una ducha enfocarnos en la sensación del agua en nuestro cuerpo, el olor del jabón que estamos usando, la temperatura del ambiente, etc.
  • Aceptar nuestros pensamientos y sentimientos, aunque vengan cargados de ansiedad. Esto no significa que estés de acuerdo con ellos o que desees pensar así, pero es permitir que vengan y se vayan sin controlar tu conducta.
  • Pensar que no somos los únicos que padecemos estos problemas. Tener autocompasión. Juzgarnos con dureza no nos llevará a algo mejor. Reconocer cuando lo estemos haciendo bien y vayamos avanzando en las cosas que queremos lograr y el tipo de vida que anhelamos, nos dará más motivación para seguir adelante.

Vivir trae consigo eventos inevitables que nos causarán dolor y emociones percibidas como negativas, pero una vida plena y llena de sentido implica abrazarlas para seguir adelante, realizando cambios en la forma en que las gestionamos.

Ya nos decía el Dalai Lama: “El propósito de la vida es la felicidad”, pero reflexionemos qué tipo de felicidad estamos deseando: ¿La que persigue objetivos puntuales o la que anhela una vida plena y en paz?

Artículo escrito por Liliana Pérez

En el centro de psicología en Madrid trabajamos un equipo de psicólogas y psicólogos entusiastas de nuestra profesión, con años de experiencia, un alto nivel de especialización y una amplia formación contrastada. Queremos ofrecer respuestas y herramientas a las personas para facilitar su pronta recuperación y así poder mejorar su bienestar y su calidad de vida en general.

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