¿Qué es la indefensión aprendida?

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¿Qué es la indefensión aprendida?

¿Alguna vez te has sentido incapaz de hacer algo para cambiar las circunstancias que te rodean? ¿Por qué a veces no reaccionamos ante situaciones que nos producen dolor o son incómodas? ¿No somos capaces de actuar?

Para entenderlo mejor comencemos hablando del concepto de contingencia: es el grado de relación que hay entre dos acontecimientos. Si estos acontecimientos se tratan de las respuestas del individuo y las consecuencias que estas tienen en el ambiente, se puede establecer una relación de controlabilidad o incontrolabilidad. Mediante la respuesta podemos o no ejercer control sobre los resultados.

Según Seligman la indefensión es un “estado psicológico que se produce frecuentemente cuando los acontecimientos son incontrolables”, es decir, cuando no podemos hacer nada para cambiarlos. La consecuencia es incontrolable cuando la probabilidad de que ocurra es la misma independientemente de lo que hagamos.

En el momento que percibimos qué no tenemos control sobre las consecuencias, atribuimos una causa a esa falta de control de la situación en la que nos encontramos, y en función de ello desarrollamos la expectativa de no contingencia futura, lo que nos lleva a la indefensión aprendida.

La atribución causal cuenta con tres dimensiones:

Interno-Externo: hace referencia al grado en que la causa está relacionada con uno mismo o con otra persona.

Estable-Inestable: tiene en cuenta la variable temporal, si es estable siempre sucederá así, si es inestable no siempre sucederá así.

Global-Específico: hace referencia a si la situación se generaliza a todas las situaciones o a un evento determinado.

Así que si una persona cree que ha fracasado “porque soy tonta”, está llevando a cabo una atribución interna, estable y global.

Por tanto, a la larga esto nos va a generar una expectativa de falta de control en acontecimientos futuros, interfiriendo en la adquisición de nuevos aprendizajes, lo que provocará tres tipos de déficit que deterioran el rendimiento: motivacional, cognitivo y emocional.

A nivel motivacional: si esperamos que, independientemente de lo que hagamos, no vamos a conseguir ningún cambio en el resultado, poco a poco disminuirá la probabilidad de hacer algo al respecto.

A nivel cognitive: consiste en creer que las respuestas son ineficaces en el control de las consecuencias, lo que dificulta el aprendizaje.

A nivel emocional: cuando las consecuencias son lo suficientemente traumáticas se pueden producir cambios, pudiendo desembocar en estados de ansiedad y depresión.

Contemos un cuento:

“De pequeño me gustaba el circo. Me encantaban los espectáculos con animales y el animal que más me gustaba era el elefante. Durante la función me impresionaban su tamaño y fuerza descomunal… pero después de su actuación y hasta un rato antes de volver al escenario, el elefante quedaba sujeto solamente por una cadena que aprisionaba una de sus patas a una pequeña estaca clavada en el suelo.

Sin embargo, la estaca era sólo un minúsculo pedazo de madera apenas enterrado unos centímetros en la tierra. Y aunque la cadena era gruesa y poderosa me parecía obvio que ese animal capaz de arrancar un árbol de cuajo con su propia fuerza, podría, con facilidad, arrancar la estaca y huir. El misterio es evidente:

¿Qué lo mantiene entonces? ¿Por qué no huye? pregunté a mis padres.

Me contestaron que era porque estaba amaestrado. La respuesta, sin embargo, no me satisfizo. «Si estaba amaestrado, ¿por qué lo tenían atado?». Pregunté a parientes y maestros y pasó mucho tiempo, hasta que alguien me dió una respuesta convincente: «El elefante del circo no se escapa porque está atado a una estaca parecida desde que era muy, muy pequeño».

Cerré los ojos y me imaginé al pequeño recién nacido sujeto a la estaca.Estoy seguro de que en aquel momento el elefantito empujó, tiró y sudó tratando de soltarse. Y a pesar de todo su esfuerzo no pudo.La estaca era ciertamente muy fuerte para él.Juraría que se durmió agotado y que al día siguiente volvió a probar, y también al otro… Hasta que un día, el animal aceptó su impotencia y se resignó a su destino.Este elefante enorme y poderoso, que vemos en el circo, no escapa porque cree que no puede. Tiene grabado en su mente el recuerdo de su impotencia, y ahora ha dejado de luchar, no es libre porque ha dejado de intentar serlo. Nunca más intentó poner a prueba su fuerza.”

Este cuento de Jorge Bucay muestra de forma muy clara el concepto de indefensión aprendida.

¿Se puede inducir la indefensión aprendida?

En este vídeo vemos como la profesora reparte un papel con tres anagramas, una actividad aparentemente sencilla en la cual los alumnos tienen que ir levantando la mano cuando hayan resuelto cada una de las palabras. Lo que ellos no saben es que se han repartido dos listas diferentes: una con tres anagramas que tenían solución; mientras que, en la otra lista, los dos primeros anagramas carecían de ella, salvo el último. Durante toda la realización del ejercicio se les pedía que fueran levantando la mano a medida que eran capaces de resolverlo. Como es de esperar sólo una parte de la clase alza la mano, mientras que la otra parte no ha podido resolverlo. Se puede observar la frustración e impotencia que sienten al ver que el resto si han sido capaces de hacerlo y ellos no.

Finalmente, la profesora les pregunta: ¿Por qué tuvieron tantos problemas en resolver la última palabra si era la misma para los dos grupos?

¿Vosotros qué opináis?

Pero… ¿siempre es así? ¿Realmente no podemos hacer nada?

La indefensión adquirida es un comportamiento aprendido y como tal puede ser modificado. Para ello deberemos aprender nuevos recursos, herramientas o habilidades que nos ayuden a superar nuestros déficits, planteando pequeñas metas y siendo capaces de resolver conflictos que nos permitan tomar conciencia del cambio producido. Así poco a poco podremos recuperar nuestra propia autoestima y tomar control de las situaciones difíciles de la vida.

Según Abramson las posibles estrategias a seguir son:

Cambiar los resultados con la introducción de modificaciones en el ambiente que nos rodea.

Proponer objetivos más sencillos y realistas que nos ayuden a disminuir las respuestas aversivas. Es decir, proponer metas asequibles.

Cambiar las expectativas de falta de control mediante habilidades sociales que permitan resolver problemas de distinto ámbito, aumentando progresivamente el grado de dificultad, reforzamiento en el aprendizaje, así como cambios en los sesgos atribucionales de éxito y fracaso.

BIBLIOGRAFÍA

Docampo, M. M. (2002). Influencia del estilo atribucional interno-externo en la indefensión aprendida y en su inmunización. Revista de psicología general y aplicaciones, 55 (2), 151-160. https://dialnet.unirioja.es/servlet/articulo?codigo=274671

Soria, M., Otamendi, A., Berrocal, C., Caño, A., y Rodríguez, C. (2004). Las atribuciones de incontrolabilidad en el origen de las expectativas de desesperanza en adolescentes. Psicothema, 16 (3), 476-480. http://atarazanas.sci.uma.es/docs/articulos/16494635.pdf

Vicente, F., y Díaz-Berciano, C. (2005). Efecto de la dominancia diádica sobre la indefensión aprendida. Psicothema, 17 (2), 292-296. http://www.psicothema.es/pdf/3102.pdf

http://www4.ujaen.es/~rmartos/IA.PDF

Artículo escrito por Tania Alonso Gómez

En el centro de psicología en Madrid trabajamos un equipo de psicólogas y psicólogos entusiastas de nuestra profesión, con años de experiencia, un alto nivel de especialización y una amplia formación contrastada. Queremos ofrecer respuestas y herramientas a las personas para facilitar su pronta recuperación y así poder mejorar su bienestar y su calidad de vida en general.

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