¿En qué medida decidimos nosotros? (I)

//¿En qué medida decidimos nosotros? (I)
Tomar decisiones

Uno de los procesos más difíciles a los que nos enfrentamos a lo largo de nuestra vida es a tomar decisiones. Obviamente, no será lo mismo elegir entre cuestiones triviales, donde las consecuencias de una elección equivocada son irrelevantes, a aquellas otras trascendentales para nuestro futuro vital. En las primeras, actuamos muchas veces de forma casi automática, ya que el nivel de razonamiento requerido es menos complejo y profundo que en las segundas, en las cuales invertimos mucho más tiempo a la hora de sopesar los resultados posibles y obramos de manera analítica y meticulosa.

Una decisión es una resolución que tomamos respecto de algo, y en la toma de decisiones realizamos una elección entre diversas alternativas, que pueden aparecer en múltiples contextos; ya sea a nivel profesional, familiar, sentimental, etc. Dicho proceso nos permite teóricamente solucionar aquellos conflictos o desafíos a los que tenemos que enfrentarnos de forma individual, grupal u organizacional.

Los modelos clásicos de toma de decisiones, como el de Hastie, o los de resolución de problemas como el de D´Zurilla & Goldfried, se han incorporado con éxito a la terapia de corte cognitivo-conductual. Básicamente hacen hincapié en las respuestas adaptativas que debe dar el sujeto a los problemas, pero estas no son siempre identificables por él, debido a la existencia de barreras u obstáculos (Nezu, 2004).

En el proceso de toma de decisiones influyen las demandas de la situación. Estas pueden ser internas: objetivos y valores de la persona; o externas, como la ambigüedad circunstancial, la incertidumbre, la falta de recursos, la novedad o las demandas en conflicto.

A grandes rasgos, en este proceso decisional se procede analizando el problema para posteriormente definir los objetivos a alcanzar; se ponen en la balanza los aspectos positivos y negativos de cada decisión generándose a continuación conductas alternativas a través de un brainstorming. Los resultados asociados se extrapolan con objeto de prever los cambios que se producirán en la situación, así como se extraen las consecuencias de cada uno de ellos.

Cualquier proceso decisional debería basarse en un amplio conocimiento del problema que deseamos superar, aspecto que recogen las teorías anteriores. Sin embargo, en muchas situaciones no tenemos claro qué decisión tomar, ya que las variables intervinientes, sean estas positivas o negativas, son similares; o bien el razonamiento analítico y frío de la situación pugna con nuestras emociones, valores, creencias o sentimientos.

Lo que a menudo suele ser motivo de reflexión para psicólogos, filósofos y pensadores, es saber quién decide realmente, ya que nuestras creencias o valores pueden haber sido influenciados por diferentes agentes sociales, culturales, biográficos, históricos o institucionales.

Por otro lado, emergen preguntas relacionadas sobre qué papel juega nuestro lado subconsciente a la hora de realizar dichas elecciones, o en qué medida las tomamos con rigor y de manera plenamente consciente.

Así mismo, existen numerosas corrientes dentro y fuera de la psicología que hacen mención a la incapacidad del ser humano para procesar toda la información que le llega, debido a que el cerebro está diseñado para atender selectivamente solo a aquellos estímulos relevantes, economizando recursos que considera innecesarios y que a nivel adaptativo le han servido históricamente como especie. Un ejemplo claro de esto son los heurísticos: atajos mentales inconscientes a los que recurrimos para reformular cientos de decisiones cotidianas, que nos permiten simplificarlas y resolverlas de forma casi automática.

Pero ¿Es realmente consciente el ser humano sobre lo que decide cuando se trata de decisiones verdaderamente trascendentales? ¿Es libre para tomarlas? ¿Qué papel juega el ambiente? ¿Qué clase de influencia ejercen las variables cognitivas y emocionales? ¿Cómo afectan las creencias, la crianza, los valores, la cultura o la biografía en la toma de decisiones?

Para dar respuesta a todas estas preguntas, en el presente artículo se pretende profundizar en estas áreas y revisar de forma sucinta la teoría de la subjetividad freudiana y otras aportaciones de diferentes corrientes de la psicología, dónde hipotetizamos que la toma de decisiones racional y consciente está mediada por la subjetividad del individuo y por otras variables de diversa naturaleza.

Teoría de la Subjetividad

En 1917, Freud escribía que la ciencia había asestado tres heridas narcisistas a la humanidad occidental: una cosmológica, una biológica y una psicológica.

La cosmológica, guarda relación con la teoría heliocéntrica copernicana. Antes de Copérnico se creía que la Tierra era el centro absoluto e inamovible del universo, pero el astrónomo tiraba por los suelos esa creencia al demostrar que nuestro planeta es uno de muchos que orbita nuestro Sol.

La biológica, ejecutada por C. Darwin, cuestionaba la idea metafísica del origen divino del ser humano, y este pasaba a ser concebido como una especie más dentro del reino animal.

La psicológica, fue perpetrada por el mismo Freud en su teoría de la subjetividad, en la que se brinda un análisis pormenorizado de las dimensiones irracionales e inconscientes de la acción y experiencia humanas, en contradicción con el modelo hegemónico racionalista cartesiano, que tiene su origen en las tesis defendidas por R. Descartes, y que se consolida definitivamente en el racionalismo ilustrado del siglo XVIII. Esta postura ideológica va a presidir la concepción del pensamiento modernista occidental a lo largo de esos siglos. Dicho paradigma afirmaba que el ser humano es amo y señor de su vida anímica, estando habilitado para obtener un conocimiento prístino de todo lo que ocurre en su psique; y que, en base a esta información, absolutamente confiable y certera sobre sí mismo, puede decidir libre y racionalmente acerca de sus acciones u omisiones.

Artículo escrito por Anxo Maciel

En el centro de psicología en Madrid trabajamos un equipo de psicólogas y psicólogos entusiastas de nuestra profesión, con años de experiencia, un alto nivel de especialización y una amplia formación contrastada. Queremos ofrecer respuestas y herramientas a las personas para facilitar su pronta recuperación y así poder mejorar su bienestar y su calidad de vida en general.

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