trastornos de la conducta alimentaria

Un paso al conocimiento de los trastornos de la conducta alimentaria

Los trastornos alimentarios son mucho más que una moda o una problemática nutricional, constituyen una enfermedad psiquiátrica que, como tal, se refleja clasificada en el manual de diagnóstico de los trastornos mentales (DSM). Además tienen un alto riesgo de cronificación: una cuarta parte de quienes lo padecen pueden mantener los síntomas durante muchos años o, incluso, el resto de su vida.

Hasta hace algunos años, los Trastornos de la Conducta Alimentaria (TCA) se podían considerar como parte de las enfermedades extravagantes y raras, de las que sólo tenían conocimiento los psiquiatras y psicólogos. En la actualidad esto ha cambiado de forma radical; desde hace alrededor de quince-veinte años, los TCA han irrumpido de forma explosiva en los servicios de salud.

Me parece importante que nos preguntemos, ¿Cómo es posible que en sociedades donde en mayor o menor grado la cantidad de alimentos es suficiente, y la alimentación no es una preocupación básica, una persona decida dejar de comer incluso hasta la desnutrición extrema?

Muchos factores, entre los cuales se encuentran el apetito, las prácticas culturales de la familia o del grupo social al que se pertenece, así como la disponibilidad de alimentos controlan la alimentación. No podemos olvidarnos de la moda, las campañas comerciales de venta de alimentos especiales y algunas profesiones o actividades relacionadas con el culto a la apariencia física que promueven la idea de tener un peso corporal mínimo como condición básica para una buena salud.

Dentro de los trastornos de la alimentación encontramos graves distorsiones cognitivas que van desde la reducción extrema de comida hasta la sobrealimentación mórbida, que afectan a los sentimientos de la persona llevándole a una angustia y culpa extrema sobre la imagen física y el peso corporal. En este artículo me voy a centrar especialmente en la Anorexia Nerviosa y Bulimia Nerviosa, ya que se trata de los trastornos alimentarios más conocidos, pero también existen otros, como el trastorno por atracón, la ortorexia (obsesión por la comida sana) y la vigorexia (obsesión por el ejercicio físico).


Trastornos alimentarios


La Clasificación Internacional de las Enfermedades (CIE 10) define la Anorexia Nerviosa (AN) como un trastorno caracterizado por la presencia de una pérdida deliberada de peso inducida o mantenida por el mismo enfermo.

La Bulimia Nerviosa (BN) es un síndrome caracterizado por episodios repetidos de ingesta excesiva de alimentos (atracones), y preocupación excesiva por el control del peso corporal, lo que lleva al enfermo a la adopción de medidas extremas para mitigar el aumento de peso; tales como el vómito autoinducido, abuso de laxantes, diuréticos, enemas o purgas y el ejercicio excesivo (conductas compensatorias).

Los trastornos de conducta alimentaria se encuentran muy asociados con otras enfermedades psiquiátricas como la depresión, el abuso de sustancias y los trastornos de ansiedad. Pero no podemos dejar de lado las consecuencias físicas que este tipo de trastornos acarrean y que en ocasiones pueden llevar a la persona a la muerte, pudiendo sufrir alteraciones cardíacas, fallos renales, hipotermia, pérdida del cabello, deterioro de la dentadura, fatiga, cansancio y sueño entre otros síntomas. Sin embargo quiero destacar una consecuencia que sirve como punto de inflexión para pedir ayuda en gran parte de los casos: la amenorrea, es decir, la pérdida temporal de la menstruación.

Con respecto al tratamiento, los TCA son enfermedades graves pero se pueden curar. Para alcanzar este objetivo se necesita un equipo multidisciplinar que trabaje conjuntamente, formado por médicos, psicólogos y psiquiatras especializados en este tipo de enfermedades. Son tratamientos largos y complejos, en los que la persona afectada necesitará gran apoyo, por lo que el papel de la familia es especialmente importante, más aún cuando se trate de menores de edad, donde la colaboración no solo será necesaria sino obligatoria.

El pronóstico y la evolución de los trastornos alimentarios, como la anorexia o la bulimia, van a depender en gran medida del diagnóstico precoz y del tratamiento adecuado que reciba el paciente: “La idea fundamental es que si estos pacientes se diagnostican a tiempo y se tratan, el pronóstico tiene que ser bueno”, asegura Ángel Villaseñor, psicólogo clínico de la Unidad de Trastornos de Alimentación del Hospital Niño Jesús, de Madrid, en el documental El peso de la vida.

Existen falsas creencias alrededor de los trastornos de la conducta alimentaria. Es algo habitual, yo misma cuando comencé a trabajar en este ámbito llevaba unas ideas prefijadas que con la experiencia eliminé, ayudándome a conseguir una mayor comprensión de estos. Me ha parecido interesante escribir y así poder corregir algunos de ellos:

  • Siempre que alguien sufre un TCA está muy delgado: En muchos casos la apariencia física de la persona que sufre este tipo de enfermedad es normal. Es decir, no necesariamente tiene que estar delgada o excesivamente delgada. Este tipo de pensamiento puede dificultar la detección del trastorno.
  • Los TCA no se curan nunca del todo: Tal y como refleja la Guía de Práctica Clínica sobre los Trastornos de la Conducta Alimentaria elaborada por el Ministerio de Salud y Consumo, alrededor del 50-60% de los casos se recupera totalmente, un 20-30% lo hace parcialmente, y sólo un 10-20% cronifica la enfermedad. Lo que sin lugar a dudas es imprescindible para la recuperación de un TCA es la realización de un tratamiento médico y psicológico especializado.
  • Alguien que sufre un TCA lo tiene porque “lo ha buscado”: esta no sólo es una afirmación falsa, sino que escuchada por alguien que padece este trastorno o lo ha padecido puede hacer mucho daño. Los TCA son trastornos mentales que nadie elige sufrir. Provocan un intenso sufrimiento que va más allá de la persona afectada, extendiéndose a su entorno familiar y social; ya que suelen verse rodeados de factores de vulnerabilidad que hacen más probable el padecerlos.
  • Los TCA ocurren solo en mujeres: los hombres también pueden sufrir un desorden alimenticio, aunque la presentación es más frecuente en las mujeres. Hoy en día se registra un caso de varones por cada 6 mujeres, sin embargo no debemos olvidar que la cifra podría ser mayor si tenemos en cuenta que los hombres consultan menos por estos motivos.
  • Los atracones propios de la bulimia y el trastorno por atracón son un problema de fuerza de voluntad: ambos son ejemplos de trastornos mentales en los cuales la persona afectada no tiene capacidad de controlar su ingesta. De ninguna manera esto puede estar relacionado con falta de voluntad.

Después de haber intentado acercaros a esta problemática e intentar con mi experiencia eliminar los prejuicios que la rodean, me gustaría finalizar recordando que los trastornos de la conducta alimentaria son algo más que eso. Son un problema social, que se va extendiendo de manera sigilosa sin discriminar edad, sexo, condición o nivel cultural; por lo que parece necesaria una profunda implicación, y ahí es donde los profesionales de la salud podemos ayudar, aportando nuestro granito de arena con un trabajo bien hecho.

Artículo escrito por Alicia Escribano