Terapia con animales

Terapia con animales en un entorno natural ¿Moda o efectividad?

Sin lugar a dudas, durante años los psicólogos hemos buscado la fórmula mágica que nos permita conseguir curar a nuestros pacientes o al menos que se sientan mejor consigo mismos, alcanzando cierta paz interior. Son múltiples las técnicas que utilizamos en pro de la consecución de este objetivo: relajación, parada de pensamiento, reestructuración cognitiva… un sin fin de procedimientos que nos ayudan en nuestro cometido. En los últimos tiempos están proliferando nuevos enfoques que incluyen un contexto distinto al de la clínica, o el despacho convencional; se trata de trabajar en un entorno natural donde pacientes, animales, terapeutas y la propia naturaleza como decorado consigan la mejora de los primeros. ¿Realidad o Moda?

Parece según las investigaciones que un contexto natural ayuda a relajarnos y a encontrar paz interior; lo demuestra un estudio realizado por un equipo de investigadores británicos y alemanes. Para ello utilizaron un escáner cerebral en el que los probandos visionaban dos escenas diferentes, parte de ellos veía una autopista con gran circulación y el resto una playa paradisiaca.

El resultado de las imágenes por resonancia magnética funcional reveló diferencias en la actividad cerebral según cuales fueran las escenas. Los 12 participantes que habían observado el paisaje natural tuvieron un aumento notable de la actividad de la corteza cerebral auditiva —centro auditivo del cerebro—, la corteza prefrontal medial y la cingulada posterior —estas dos estructuras se activan, entre otras situaciones, cuando la persona dirige con la mente la mirada a su interior y se concentra en sí misma. Es decir, a pesar del tubo del escáner la película que proyectaba escenarios naturales ayudó a los probandos a conseguir una introspección, que no consiguieron el resto (Fuente: Mente y Cerebro nº54/2012).

Parece, según las investigaciones, que el entorno natural puede ayudar o facilitar a desarrollar ciertas técnicas.

Pero … ¿Y los animales qué papel juegan? ¿Forman parte del ambiente natural y esa es su función?

El hecho de que se trabaje en terapia con distintas especies animales, perros y caballos especialmente, puede tener algo que ver con la llamada Empatía animal.

Entramos en un terreno bastante movedizo, ya que salvo algunos conductistas de la vieja escuela casi nadie pone en duda la capacidad empática de los perros, como gran animal de compañía. Pero sin embargo siempre ha existido cierta resistencia a admitir que otras especies presenten esta habilidad; según las últimas investigaciones, este tipo de pensamiento va cambiando.

Los más recientes estudios realizados en ratones confirman que los que han presenciado molestias o dolores en otros de su especie son más sensibles al dolor propio, resultando más empáticos con ratones que eran compañeros de jaula, y por tanto más conocidos. El estudio confirma así la aparición de rasgos afines a la empatía hasta en los roedores, reforzando que esta tiene su origen en mecanismos neuronales básicos elaborados en el curso de la evolución. En los primates, el interés suele centrarse en las neuronas espejo como mediadoras de las respuestas empáticas, pero lo estudios confirman que no sólo estos simios cuentan con esta habilidad (Fuente: Science, 30 de junio 2006).

Quizá por esto la terapia con perros y caballos constituye una de las más exitosas, principalmente con niños autistas y personas con discapacidad.

Terapia con caballos

En esta modalidad el elemento central es la naturaleza + el caballo (Agente Terapéutico) y tiene como principal objetivo el mejorar la autonomía de los pacientes y favorecer su integración social. Es un tratamiento de tipo terapéutico, educativo y recreativo que contribuye a mejorar significativamente las condiciones del desarrollo psico-físico-social de las personas con discapacidad y necesidades educativas especiales para una mejor calidad de vida, comenzando a ser conocido entre los profesionales de la medicina.

Parece que este tipo de terapia contaría con dos de los principales elementos que ayudan a mejorar la salud mental, la naturaleza y los animales, ya que es una actividad que se realiza al aire libre, en contacto con un entorno natural y relajado como es el centro hípico, con lo que podremos contar con la motivación de los pacientes, quienes tienden a implicarse más en las actividades que realizan con el caballo, ya que las llevan a cabo con agrado pues desean interactuar con él, e incluso, llegando a realizar movimientos y a expresar sentimientos por propia iniciativa o respondiendo de forma espontánea a las demandas del animal, al ser un elemento novedoso, divertido y dinamizador. Como además las sesiones están basadas en juegos con pelotas, aros, pinzas, canciones infantiles…. el paciente se divierte y con ello conseguimos una mayor motivación y participación en el tratamiento. Finalmente este no es siquiera consciente de estar haciendo rehabilitación.

La terapia asistida por caballos actúa sobre la globalidad de la persona, debido a la capacidad de empatía y de relación que tiene como animal doméstico, estando recomendados para mejorar trastornos de la personalidad, sensitivos o cognitivos, así como ayudando en el tratamiento y rehabilitación de las personas afectadas por diferentes trastornos motores debido a las características físicas y de movimiento que tiene, ya que se desplaza rítmicamente en los tres ejes del espacio.

El tipo de comunicación empleada por el caballo también es un elemento facilitador, sobre todo en trastornos de comunicación y relación.

Este animal supone una inagotable fuente de estimulación multi-sensorial en su interacción con los humanos dado su gran tamaño, olor, contacto físico, movimientos y sonidos; la presencia del caballo generalmente centra y mantiene toda la atención del paciente y potencia la participación activa en la terapia.

Es importante destacar que su utilización constituye un gran elemento igualador, que hace que personas con discapacidad o dificultad de cualquier tipo se sientan tan capaces como individuos sin necesidades especiales. El hecho de montar a caballo rompe el aislamiento de la persona respecto al mundo, poniendo al paciente en igualdad de condiciones respecto al jinete sano. Por ejemplo, personas que tengan limitado su movimiento y necesiten la ayuda de un andador o una silla de ruedas, si los colocamos sobre un caballo podremos liberarlos temporalmente de ese objeto-ancla del que son esclavos y que continuamente les recuerda que tienen una limitación, así, conseguimos adquirir o recuperar esa ansiada sensación de AUTONOMÍA, que es el objetivo final a conseguir en todas las terapias y la palabra que más veces escuchamos en boca de todos los terapeutas.

¿Y tú qué piensas?¿Moda y Terapia con buenos resultados?

Lo cierto es que a la espera de datos estadísticos que reflejen la mejoría en el tiempo de los pacientes en general, se observa en los casos particulares del autismo o de los problemas de comunicación un avance espectacular, así como un incremento del estado de ánimo.

Artículo escrito por: Teresa de la Viuda y Fernando Lucas