soledad

Soledad: ser, estar, sentir.

La soledad es muy hermosa… cuando se tiene alguien a quien decírselo.

GUSTAVO ADOLFO BECKER (1836-1870)

El vínculo del ser humano con la soledad ha estado presente a lo largo de la evolución. ¿Quién puede decir que no se ha sentido solo ó ha estado solo alguna vez? El término soledad tiene distintas connotaciones tanto positivas como negativas en su definición social: “estar solo sin acompañamiento de una persona u otro ente viviente”. Palabra difícil de definir según la lingüística, ya que contiene diferentes variantes semánticas implicadas en las emociones del individuo, como por ejemplo: la búsqueda de la soledad debido a la soledad necesitada, la soledad impuesta, la soledad como sentimiento de malestar producto del vacío emocional, etc… Y es por esto que la concepción de este término no es sencilla e implica la necesidad de un acercamiento a su esencia fundamental: “estar con uno mismo”.

Según el CIS (Centro de Investigaciones Sociológicas) hay distintos tipos de soledad:

Por un lado tenemos la soledad objetiva, terminología que hace referencia a las personas que están solas, a aquellas con ausencia de relaciones sociales debido a la carencia de las mismas; por otro lado tenemos la soledad subjetiva, que se refiere a esas con sentimientos de soledad, independientemente de que tenga relaciones sociales, es decir, sentirse sola.

El aislamiento social, relacionado con la falta de integración y participación activa con otros individuos, es un estresor que está en relación directa con síntomas psicológicos negativos, mientras que la inclusión social o socialización con otros individuos es potenciador de sentimientos de pertenencia o seguridad y apoyo emocional. En definitiva, las redes de apoyo social contribuyen a la satisfacción de necesidades individuales emocionales y son predictores del bienestar.

Según un estudio Realizado por investigadores de la Universidad de Chicago a la dirección de John Cacioppo, psicólogo pionero de la neurociencia social, en el que se valora la capacidad de las personas mayores para desarrollar resistencia a la soledad, se llegó a las siguientes conclusiones: la soledad aumenta un 14% la posibilidad de muerte prematura en personas mayores. Según el mismo autor, las consecuencias de la soledad subjetiva, es decir el sentimiento de soledad, conlleva aspectos relacionados con la interrupción del sueño, elevación de la presión arterial y los niveles de la denominada hormona del estrés en sangre, el cortisol, además de la disminución del funcionamiento del sistema inmune y de producir síntomas depresivos acusados. Son muchas las personas mayores que viviendo solas se desenvuelven con facilidad y sin problemas, pero también hay otras que se sumergen en una profunda soledad. El mismo autor señala tres niveles que ayudan a sosegar el sentimiento de soledad: relaciones íntimas, colectividad relacional, es decir el contacto cara a cara o tercero (teléfono), y la conectividad colectiva ó el sentimiento positivo producido por la pertenencia a un grupo.

En otro estudio realizado por César Venero y colaboradores, del departamento de psicobiología de la UNED (Universidad Nacional de Estudios a Distancia), se buscaron las consecuencias que tiene en ratones degús con características muy sociables el estado de aislamiento social a largo plazo. La investigación fue realizada a hembras entre 39 y 44 meses, donde la mitad fueron separadas en un grupo y las otras seis no tuvieron contacto físico entre ellas durante un periodo de seis meses y medio. En los análisis postmortem se detectó una reducción del volumen del hipocampo, área cerebral asociada a la memoria y el aprendizaje. Así llegaron a la conclusión de que la soledad prolongada en etapas adultas produce alteraciones cerebrales y un déficit de aprendizaje.

La soledad puede conllevar connotaciones negativas, pero también pueden existir sentimientos de placer y bienestar asociados a ese estado, que en muchas ocasiones resultan más difíciles de entender y aceptar culturalmente, debido al significado que conlleva este término en la sociedad actual.

Soledad buscada

¿Qué beneficios puede una persona encontrar en la soledad?

María manes, autora de un artículo publicado en Psichological today, asocia la concepción negativa de la soledad al estilo de vida occidental, donde las urbes en continuo crecimiento demográfico y la sobreactividad, además de la relación constante de los individuos de forma masificada, ha desvirtuado el concepto, transformándolo en algo negativo, triste, antisocial, lo cual puede haber provocado que culturalmente se haya vinculado a emociones negativas.

María también comenta los beneficios que puede conllevar para la salud la soledad buscada, como son: el reiniciar el cerebro y descansar —con los beneficios que el descanso conlleva para la salud—, aumento de la concentración y actividad, la oportunidad para descubrirse a uno mismo y su funcionamiento, además de tiempo para reflexionar y disfrutar de las pasiones propias.

Los aspectos asociados a la soledad, tanto los positivos como los negativos y, sobre todo, la percepción que uno tenga sobre este concepto, relacionada directamente con las emociones, puede ser el principio de un cambio de perspectiva asociada a la búsqueda del bienestar personal en ese estado de desvinculación con el resto. Mantener lazos sociales es vital por los beneficios que estos conllevan, pero también la soledad puede ayudar a encontrarnos a nosotros mismos como seres sociales con necesidades vitales asociadas a nuestra individualidad, y así potenciar el autodescubrimiento personal.

…ah, sí existen cosas peores que estar solo, pero a menudo lleva décadas darse cuenta y la mayoría de las veces cuando lo haces es demasiado tarde y no hay nada más terrible que demasiado tarde…

CHARLES BUKOWSKY (1920-1994)

Artículo escrito por Iñigo Cansado de Noriega