Salud mental en Cataluña

Salud mental en Cataluña

Cataluña habita en todas las conversaciones de whatsapp; te levantas por la mañana y pones la radio, las noticias, consultas cualquier periódico nacional y todos tienen algo en común: cargas policiales, colegios electorales, Puigdemont, Independencia, Artículo 155 entre otros temas relacionados. Los medios de comunicación y, en concreto, las portadas de las publicaciones de ámbito nacional están formadas por algo relacionado con lo que se está viviendo en la región. En muchas ciudades llama la atención la invasión de las banderas españolas en los edificios.

En relación a todo lo que está ocurriendo, se manifiesta un problema de salud pública: cómo está viviendo la sociedad este proceso de cambio, de incertidumbre, de tensión continua. Así, están aumentando los casos de ansiedad relacionados con el momento político y social en Cataluña. Las protestas, tensión e incertidumbre asociadas comienzan a pasar factura a la sociedad. A la gente le cuesta dormir, está triste, desanimada… todo esto se puede traducir a un estrés psicosocial.

Las organizaciones independentistas están dando especial relevancia a la psicología en las últimas semanas, ofreciendo consejos psicológicos que iban a impedir la actuación de los policías en el referéndum ilegal celebrado el día 1 de Octubre. Según el psicólogo clínico Miguel Ángel Rizaldos “se trata de una cuestión que genera emociones desbordadas” .

Como señalaba antes, Cataluña presenta una situación de riesgo para la salud mental ya que en muy poco tiempo se han vivido dos acontecimientos de una alta conflictividad social: los atentados de La Rambla y todo el proceso de independentismo. La proximidad entre estos dos eventos refuerza la sensación de angustia y malestar por parte del pueblo catalán, llevando a que la ansiedad general que existe actualmente se vea incrementada.

Todavía es temprano, según los expertos, para disponer de datos objetivos sobre un potencial incremento del consumo de psicofármacos, así como de un aumento de las visitas a consultas de salud mental.

El factor emocional

Como señala el jefe de la unidad de psiquiatría del Hospital del Mar, Víctor Pérez, pese a que el sentimiento de angustia es normal puede llegar a patologizarse. Señala un par de ejemplos: por un lado pacientes que fueron atendidos porque las imágenes de las cargas policiales les evocan lo vivido y altera su recuperación; por otra parte, en algunas zonas rurales donde también se produjeron incidentes con los cuerpos de seguridad, los responsables sanitarios “han empezado a captar un aumento de la angustia y de la incertidumbre”.

“Son emociones que al profesional deben ponerle en alerta porque pueden desembocar en trastornos de estrés agudo o estrés postraumático que son expresiones patológicas de una angustia mal controlada después de vivir una situación crítica que se caracteriza por la pérdida de tu seguridad personal o la de tus allegados” señalan estas mismas fuentes.

Los síntomas más comunes del estrés agudo son taquicardia, nerviosismo, insomnio e irritación. Si estos se manejan de una manera adecuada se puede llevar a cabo una recuperación entre las 4 y 6 semanas. Sin embargo en el caso del trastorno de estrés postraumático la recuperación es mucho más larga y el síntoma más característico son las intrusiones, definidas como aquellos pensamientos que vienen a la mente de forma incontrolada en forma de recuerdos e imágenes que tienen relación con el suceso que causa malestar.

A parte de todo esto Jorge Moya, profesor de la facultad de psicología de la Universidad de Lleida, señala que estas personas están sufriendo un proceso de rumiación, que es ese estadio en el que la persona le da vueltas constantemente al mismo contenido sin poder desengancharse o desconectarse. Para hacer frente a esta situación de angustia y ansiedad por la que está atravesando la sociedad se podrían dar algunos consejos:

      1. Protegerse del exceso de información: los medios de comunicación son un arma de persuasión muy grande que puede posicionarnos en un lado u otro; dados los acontecimientos acaecidos son imprescindibles en nuestro día a día para enterarnos de todo lo que sucede, pero en su justa medida. En determinados momentos se hace necesario un poco de desconexión. Todos necesitamos espacios de calma.
      2. Cuidarse más: incrementar las actividades de ocio, tener más cuidado con la alimentación y la pauta de sueño para compensar el desgaste que se está teniendo. Llevar a cabo unos hábitos de vida saludables es fundamental.
      3. Fomentar el sentido del humor para desconectar de la sensación de angustia y estrés, ya que se está la mayoría del tiempo alerta.
      4. Buscar apoyo del entorno: es recomendable conseguir el apoyo social del entorno, no son momentos de quedarse a solas. Hay que buscar vínculos de unión y evitar los temas de conflicto que puedan generar cualquier tipo de discrepancia de opiniones.

Como conclusión, conviene tener presente que todas las reacciones por las que está pasando la sociedad son totalmente normales ante los acontecimientos que están ocurriendo en Cataluña, y pienso que poco a poco se tiene que normalizar la situación, hay que pensar en el presente y no en el futuro, vivir en el aquí y ahora. Si la situación es desbordante no hay que dudar en acudir a una consulta médica o psicológica.

Debemos echar mano de la resignación propiamente humana y aceptar que estamos en una etapa de la vida —o un momento histórico— un tanto peculiar; ha habido etapas mucho peores y por tanto todo esto es una gota en un vaso de agua que estamos viendo de manera sobredimensionada. Por último conviene ser precavidos y aplicar la tolerancia y el respeto con los demás. El ser humano tiende a imponer sus opiniones a los demás, con lo que resulta de vital importancia llevar a cabo una reflexión constante, y ejercitar la empatía.

Artículo escrito por Luis Felipe Vicente Arribas