¿Qué es el autismo?

¿Qué es el autismo?

El autismo es un trastorno del desarrollo neuropsiquiátrico cuyas manifestaciones aparecen desde antes de los 2 años de edad y persisten toda la vida. El origen de este trastorno no está claro, sin embargo las investigaciones actuales apuntan a su aparición durante el embarazo, si bien es cierto que se sigue investigando.
Se caracteriza por tres déficits básicos: el verbal, el comunicativo y el afectivo, y está acompañado de conductas obsesivas.
En general las personas con autismo presentan habilidades de interacción distintas a las de los demás, por ejemplo aislamiento social importante, poco interés en relacionarse con los demás.

En relación a las habilidades de comunicación, tanto verbales como no verbales, son muchas y diferentes. Podemos encontrar personas autistas que no emplean ningún lenguaje hasta otras con un lenguaje más fluido aunque siempre con algún problema en la comunicación con los demás; además, presentan un repertorio limitado de intereses y conductas. Pueden presentar los mismos comportamientos de forma repetitiva, llegando a convertirse en obsesivos.

Estas personas tienen dificultades para expresar sus sentimientos y emociones, así como para identificarlos en los demás. Pueden expresar sus sentimientos pero de forma diferente a como se hace normalmente y utilizando pautas poco comunes, que en ocasiones pueden no ser entendidas adecuadamente. Por ejemplo, una persona autista difícilmente te dirá que te quiere o que te necesita pero si utilizará otras maneras de demostrarlo, como sentarse a tu lado o bien rozarte la mano aunque sea levemente y rápido.

Por otra parte, cuando vivimos o conocemos a personas con autismo resulta muy importante tanto el establecimiento de rutinas como seguirlas completamente; de esta manera los autistas saben lo que va a pasar en el día y pueden prepararse para hacerle frente. Cuando hay algún cambio en la rutina, por ejemplo un día de fiesta en medio de la semana de clase, es muy importante avisarlo con tiempo, realizar un nuevo calendario de esa semana y explicarles lo que se va a hacer.
Todo esto hace que sea más difícil para ellos desenvolverse adecuadamente en el entorno social.

El hecho es que cada vez aparecen más casos de niños con autismo o con algún trastorno del desarrollo relacionado con éste. Si bien en la actualidad el autismo está más normalizado, se conocen más casos y existen más recursos, es cierto que hace unos años estos niños eran considerados “raros´´, “retrasados´´ e incluso algunas personas podían llegar a sentir miedo en relación a su comportamiento.

Al tratar con esta población resulta muy importante seguir unas pautas determinadas, ya que tienen unas necesidades diferentes a los demás y hay que adaptarse a su desarrollo y a sus comportamientos.

Cuando se sospecha que tu hijo es diferente es fundamental llevarlo a un especialista que pueda identificar si presenta algún tipo de patología. En el caso del autismo, son niños que a edades muy tempranas no cumplen los hitos evolutivos propios para su edad: ya desde bebes de pocos meses, o con un año, se puede observar que no se desarrollan como los demás, por ejemplo presentan problemas de alimentación o sueño, están irritables, no juegan con los juguetes ni interactúan con las personas del entorno, no miran cuando les hablan, no les gusta que les cojan, sus actividades motoras se demoran… Estas son algunas de las características que los pequeños empiezan a desarrollar a partir de los 6 meses y que, si presentan autismo, no desarrollan o lo hacen de manera ineficaz.

Es muy importante para un buen desarrollo, y la consiguiente mejora, que se acuda a los servicios de atención temprana lo antes posible. La intervención temprana ayuda a que los niños aprendan destrezas importantes desde su nacimiento hasta los tres años de edad (36 meses). Estos servicios incluyen terapia para ayudar a que los pequeños hablen, caminen e interactúen con iguales.

¿Qué tratamientos existen?

Existen diferentes tipos de tratamiento, por ejemplo la integración educativa, los programas conductuales, los programas de aprendizaje, la terapia conductual… Uno de los más aceptados y utilizados por psicólogos y otros profesionales en los centros educativos es el ABA (Análisis Conductual Aplicado) (ABA, por sus siglas en inglés). Este método incentiva las conductas positivas y desalienta las negativas para mejorar distintas destrezas. Se realiza una medición del progreso y, posteriormente, se lleva a cabo un seguimiento.

Con este método se premia al niño cuando hace algo bien, como por ejemplo colocar los juguetes en su sitio, pero si no los guarda o lo hace mal no se le riñe ni se le recrimina nada sino que se le ayuda mediante una ayuda externa —guiar la mano del niño hasta donde está la caja de juguetes—. Al final se anota cuantas veces el niño ha guardado el juguete por sí solo y cuantas ha necesitado ayuda.

Los métodos ABA se utilizan para:

  • Enseñar nuevas destrezas
  • Crear nuevas conductas positivas
  • Reforzar conductas positivas
  • Disminuir las conductas que interfieren con el aprendizaje

Si estáis interesados en ampliar información, aquí tenéis unos videos ABA:



En conclusión, lo más importante de todo es que no hay que olvidar que los niños autistas sobre todas las cosas son NIÑOS y como tal hay que tratarlos, no de una manera diferente a como te gustaría que te trataran a ti. Uno de los comportamientos más usuales cuando se interacciona con ellos es agarrar su cara para dirigir su mirada a la nuestra y así poder interaccionar; ahora bien, ¿no será mejor movernos nosotros y situarnos en su campo visual? Cuando trates con una persona con autismo piensa que cosas no te gustaría que te hicieran a la hora de relacionarte y no las hagas: no agarres su cara, no grites, no te enfades si no muestra sus sentimientos o las cosas que quieren. Son niños con algunos déficits y solo es necesario adaptarse un poco.

Artículo escrito por Natalia Barrena