Depresión postparto

¿Por qué estoy triste si acabo de tener un hijo? Las claves sobre la depresión postparto

La mujer, durante el embarazo y tras el parto, sufre una serie de alteraciones bioquímicas y psicológicas que repercuten en la aparición de trastornos en el estado de ánimo y, en especial, la depresión postparto. A pesar de que no se conocen con exactitud los orígenes de estas alteraciones posteriores al parto, es importante considerar su posible influencia en la madre, el bebé y la familia en su conjunto. La maternidad, sea por primera vez o no, cambia la vida y esta transformación no siempre es sencilla ni equiparable entre las mujeres. Por ello, vamos a tratar de ir aclarando algunos aspectos relacionados con la depresión postparto.

¿Qué es la depresión postparto?

La depresión postparto, ya sea leve o mayor, se caracteriza porque la madre experimenta un estado de ánimo triste persistente, cambios en el apetito, pérdida de concentración, sentimientos de estar retraída o desconectada, agitación, falta de interés o placer con la mayoría de actividades, cansancio e irritabilidad hacia el bebé y el resto de la familia. Frecuentemente, las madres que se encuentran en esta situación pueden sentirse extrañas; y es normal ya que la sociedad y la cultura tienden a considerar el embarazo y el nacimiento del bebé como un acontecimiento positivo, sinónimo de alegría. Entonces, ¿qué ocurre si la persona experimenta un estado de ánimo bajo/se encuentra triste tras el parto? Fácilmente podrían padecer incomprensión e, incluso, sentirse juzgadas negativamente por su entorno. Por este motivo, las madres en esta situación podrían evitar hablar abiertamente de su estado emocional con familiares y médicos. Así, resulta fundamental reconocer que esto puede ocurrir tras dar a luz y que se puede cambiar la situación.

¿Por qué se produce la depresión postparto?

En relación a sus orígenes, se han planteado diversas explicaciones acerca de la depresión postparto desde las perspectivas biológica, psicológica y social:
Desde la perspectiva biológica, se ha tratado de explicar por un descenso de la hormona tiroidea y también de los niveles de triptófano en el organismo.

Por su parte, la psicología pone el acento en la influencia de tener antecedentes personales y familiares de depresión así como disponer de modelos de maternidad exigentes, poco flexibles y con escasa adaptación a la situación particular de cada madre.

Finalmente, a nivel social, se ha señalado la percepción de falta de apoyo y también el hecho de experimentar situaciones de cambio inesperadas que coincidan con el momento del embarazo.

No obstante, este tipo de alteraciones tras el parto no deberían de extrañarnos mucho, ya que a lo largo de la vida las mujeres están especialmente expuestas a cambios hormonales que afectan a su estado de ánimo. Concretamente, durante todos los meses del ciclo menstrual y también en la menopausia la mujer sufre cambios bioquímicos constantes que afectan a su regulación emocional y no se debe olvidar que el parto no dejar de ser otro momento de especial vulnerabilidad a este respecto.

¿Qué ocurre con la relación de pareja?

Con la llegada de los hijos, la pareja comienza a formar una familia, dentro de la cual se van a experimentar nuevos tipos de vínculos afectivos. Esta transformación requiere de bastante improvisación ya que las pautas anteriores al nacimiento de un bebé pueden no servir igual. De esta forma la pareja entra en una nueva fase de desarrollo, cambian profundamente las tareas a realizar, la orientación para el futuro y los papeles a desempeñar; ahora ambos tienen oportunidades nuevas para obtener satisfacciones pero también aparecerán tensiones que durarán hasta que el sistema familiar consiga alcanzar de nuevo un equilibrio.

Al tener un bebé se debe debe hacer “sitio emocional” al nuevo integrante. Mientras que cada miembro de la pareja era antes el producto de diferentes familias, con sus costumbres, ahora ambos se encuentran unidos por un hijo en común y, en ocasiones, las crecientes responsabilidades derivadas de tener un bebé en la familia pueden sobrepasarles, pudiendo derivar en una depresión postparto de la madre. No obstante, las dificultades tras el parto no se limitan solamente a ella; a menudo se olvidan los problemas que el padre también se plantea con la llegada del bebé (más responsabilidades, dificultad para mantener la intimidad con la pareja, temor a sentirse desplazado por el vínculo madre-bebé, etc). En definitiva, cada nueva fase de la vida de su hijo implica no sólo nuevas tareas, sino también cambio, diversidad y una novedosa aventura en el ejercicio de ser padres.

Con todo, ante cualquier dificultad que pueda surgir a la hora de desempeñar este nuevo rol es aconsejable pedir ayuda y apoyo profesionales ya que, lo que son tanto la madre como el padre, sus características personales y la forma en la que se relacionan entre sí va creando una dinámica familiar, así como una estructura vital, que influirán en el niño.

¿Qué se puede hacer ante la depresión postparto?

Generalmente, estas alteraciones del estado de ánimo tras el parto son transitorias. Por ello, lo importante es que las madres sepan que les puede ocurrir (tanto con el primer hijo como con los posteriores) y que no se alarmen o culpen por ello. En todo caso, si se apreciaran ya algunos síntomas de depresión postparto, el hecho de acudir a una terapia psicológica puede proporcionar información, tranquilidad y herramientas apropiadas tanto a la madre como a la familia a la hora de hacer frente a esta situación tras el nacimiento de un bebé. Además, es importante tener muy presente que en las primeras semanas posteriores al parto es habitual que se encuentren especialmente sensibles, experimentando por ello inseguridad; en caso de prolongarse mucho tiempo y de afectar a su calidad de vida sería igualmente recomendable buscar ayuda profesional.

Artículo escrito por Irene Jiménez