Mantener viva la esperanza contra el cáncer

La cuarta vela

Las cuatro velas

Cuatro velas se quemaban lentamente.

En el ambiente había tal silencio que se podía oír el diálogo que mantenían:

La primera dijo: “¡Yo soy la paz! Pero las personas no consiguen mantenerme, creo que me apagaré pronto”. Y poco a poco fue disminuyendo su fuego hasta que su llama desapareció totalmente.

Dijo la segunda: “¡Yo soy la fe! Lamentablemente a los hombres les parezco superflua. Las personas no quieren saber de mí. Para ellos no tiene sentido que permanezca encendida”. Y cuando termino de hablar, la brisa del pesimismo pasó suavemente sobre ella y la apagó.

Rápida y triste la tercera vela se manifestó diciendo: “¡Yo soy el amor! No tengo fuerzas para seguir encendida. Las personas me dejan a un lado y no comprenden mi importancia. Se olvidan hasta de aquellos que están muy cerca y les aman“. Y sin esperar más, se apagó.

De repente… entró un niño y vio las tres velas apagadas: “Pero ¿qué es esto?” – dijo disgustado – “Deberían estar todas encendidas hasta el final” Al decir esto comenzó a llorar.

Entonces, la cuarta vela dijo al niño:

“No tengas miedo, mientras yo tenga fuego, podremos encender las demás velas. Mientras yo esté viva, ellas tres también lo estarán… Yo soy ¡la Esperanza!”

Con los ojos brillantes, el niño agarró la vela de la Esperanza, que todavía ardía… y encendió las demás”.

Generalmente cuando se habla de cáncer se alude a lo horrible que es la enfermedad, del sufrimiento vivido, de los tratamientos tediosos pero, ¿alguien cuenta que hay gente que sale de ello, QUE LO SUPERA? Soy consciente del proceso porque lo he vivido con familiares y en pacientes como voluntaria pero me da rabia, en muchas ocasiones, como se pierde esa esperanza. Aparece el miedo, un miedo bloqueante, a estar solo, a ser una carga, a dejar historias incompletas; miedo a la nada.

En el libro del Dr. David Servan-Schreiber Anti-Cáncer, el autor hace hincapié en que la palabra cáncer ha dejado de ser sinónimo de muerte pero sí evoca su sombra, no lo vamos a negar, pero para muchos pacientes esa sombra se convierte en una oportunidad para reflexionar sobre la vida, sobre lo que uno quiere hacer con ella. El Dr. Servan-Schreiber lo entendía como una oportunidad para empezar a vivir de tal manera que cuando echase la vista atrás el día de su muerte, lo hiciese con dignidad, integridad, y así poder despedirse en paz. Compartió este sentimiento con otros pacientes: “Sí, puede que muera antes de lo previsto, pero también es posible que viva más tiempo. Pase lo que pase, de ahora en adelante voy a vivir mi vida lo mejor que pueda. Es la mejor manera de prepararse para lo que pueda ocurrir”.

Una de las bases para poder afrontar el proceso es intentando mantener un estado de ánimo óptimo, en la medida de lo posible, luchando hasta el final apoyándote en los seres queridos. No digo que sea fácil pero sí invito a esforzarse por mantener encendida esa llama de la cuarta vela.

la actividad física defensa contra el cáncer

Existen numerosas maneras de comunicarle a nuestro cuerpo que cuenta, que lo cuidamos, respetamos y queremos, y de hacerle percibir las ganas de vivir: ¡Movimiento! Diversos estudios han demostrado que a través de la actividad física se pueden estimular directamente mecanismos de regulación y defensa que ayudan a combatir la enfermedad; no obstante, el ejercicio debe ser considerado como otra forma más de tratamiento y su eficacia depende de su adecuada prescripción en cuanto al tipo, dosis y duración, que es específica para cada paciente.

¿Qué beneficios psicológicos aporta este cuerpo en movimiento?

  • A nivel global, te hace sentir mucho mejor emocionalmente. Liberamos endorfinas, las llamadas hormonas de la felicidad, haciéndonos más felices y positivos.
  • Refuerza nuestro estado de ánimo. Liberación de tensiones, menos niveles de estrés y depresión.
  • Nivel cognitivo: aumento de Confianza, incremento de AE, mejora del autoconcepto. El cuidarte y ver que consigues objetivos que antes veías como difíciles te hace sentirte orgulloso de ti mismo, de tus pequeños logros. Los pensamientos negativos comienzan a cambiarse por positivos.
  • Aumento de capacidad cerebral: el ejercicio produce neuronas y más conexiones entre las mismas: NEUROGÉNESIS. Mayor capacidad de aprendizaje.
  • Mejora el carácter: desarrollo de disciplina, dedicación y determinación.
  • Ayuda a combatir la depresión: desequilibrio químico en el cerebro y como he mencionado antes, liberamos hormonas de la felicidad que combaten dicho desequilibrio.
  • Concentración
  • Reduce la ansiedad. La ansiedad es un cumulo de energía que tendemos a dirigir con preocupaciones y frustraciones hacia lo negativo, con el deporte redirigimos esa energía hacia algo productivo y positivo, nuestro bienestar; hacemos un uso efectivo.
  • Oportunidad de distracción: al realizar ejercicio uno tiene que estar concentrado en lo que tiene que hacer y en cómo hacerlo, así como asegurarse de que lo hace bien y que lo memoriza para poder practicarlo en casa. Esta concentración ayuda al paciente a evadirse de sus problemas, preocupaciones, frustraciones; disminuye la ansiedad.
  • Interacción social: Si encuentra un gimnasio especializado o donde acuden otros pacientes genera un ambiente de comprensión y ayuda, compartiendo experiencias, complicaciones, alegrías, progresos todos hacia un crecimiento conjunto que permita un nuevo enfoque. Acudiendo a gimnasios comunes también tiene la oportunidad de salir de todo lo que rodea dicha enfermedad, conocer gente nueva —ajena en muchos casos a todo el proceso que está viviendo, lo que le ayuda a desconectar— reír y pensar en otros temas.

No es el más fuerte de las especies el que sobrevive, tampoco es el más inteligente el que sobrevive. Es aquel que es más adaptable al cambio

Charles Darwin

Artículo escrito por Ana de Cevallos