es mi hijo adicto a internet

¿¿Es mi hij@ adict@ a Internet??

El nacimiento de la World Wide Web (WWW), lo que hoy día llamamos Internet, ha supuesto un avance en la comunicación entre millones de personas en todo el mundo. Nació como medio empresarial, pero su rápido crecimiento se ha extendido a cualquier tipo de usuario.

Su influencia en nuestras vidas ha cambiado la manera de comunicarnos y relacionarnos, facilitando un nuevo marco de interacción virtual mucho más cómodo, rápido, inmediato y menos costoso.

La expansión en los adolescentes, durante los siglos XX y XXI, ha motivado a los profesionales de la salud para investigar ciertos comportamientos que se salen del uso adecuado de las nuevas tecnologías; estas ha pasado de ser un medio de comunicación a convertirse en muchos casos en un refugio, un ámbito para la solución de problemas, el escape e incluso un recurso utilizado de manera inadecuada por los más jóvenes.

En este sentido, estudios exploratorios muestran una relación entre el abuso de Internet y los criterios por los cuales se diagnostican las adicciones a sustancias.

Como padres y madres nos preocupa la posibilidad de que nuestr@s hij@s pueden estar utilizando la Red de forma inadecuada. Por tanto, nos preguntamos, ¿es mi hij@ adicta?

No existe todavía en el campo de la salud un consenso sobre qué criterios determinan la adicción a Internet, pero sí que comportamientos suponen un factor de riesgo que pueden desembocar en un problema que llegue a interferir en sus vidas, relaciones sociales, entorno familiar, estudios, trabajo, pareja, etc., pudiendo intensificar trastornos presentes o bien motivar otros.

Dentro de estos comportamientos encontramos las siguientes consecuencias de un abuso de Internet:

  • Demasiadas horas de uso: la media considerada como problemática se encuentra en el rango de 2 a más de 5 horas diarias.Aquí se suele cometer un error muy común por nuestra parte: es el considerar que porque estén muchas horas en internet ya presentan una adicción. La frecuencia de uso por sí misma no sería la causa, ya que hablamos de un fenómeno multicausal. Esta supone un primer factor de riesgo y un indicador de posible abuso, por lo que resulta importante tener en cuenta la distribución que nuestr@s hij@s hacen de su tiempo. Y lo que esto interfiere en sus vidas.
  • Dejan de hacer otras obligaciones, tales como estudios, baja su rendimiento, ayuda en casa, faltas a clase o el trabajo, tareas domésticas.
  • Experimentan perdida de horas de sueño, generalmente están hasta altas horas de la noche en internet y durante el día se muestran muy irritables y susceptibles, falta de concentración en las tareas, fatiga durante el día. Suelen dormir menos de 5 horas diarias.
  • Muestran un estado ansioso por querer conectarse a Internet, esto también le sumerge en un estado emocional negativo, irascible, apático e incluso agresivo, si se les interrumpe durante la conexión.
  • No son capaces de acortar las horas de uso, a pesar de que hayan intentado reducir la frecuencia, no lo consiguen. Los fines de semana esta se incrementa.
  • Relegan otras actividades que antes les resultaban gratificantes, ahora su prioridad es conectarse a Internet, con lo que dejan de salir con los amig@s, de hacer deporte, hobbies.
  • Malestar familiar: peleas continuas en casa, conductas disruptivas, gasto excesivo de dinero (compras, juegos online, etc.).
  • Malestar físico y psicológico por no poder utilizar Internet o por la necesidad de conectarse.

Y, ¿qué primeros síntomas podemos identificar?

  • Dificultad para estar uno o dos días sin conexión
  • El joven se queda absorto en la pantalla: pérdida de la noción del tiempo
  • Gasto de dinero excesivo en programas, juegos, accesorios, etc.
  • Absentismo y disminución del rendimiento escolar
  • Cambios repentinos de humor y personalidad
  • Irritabilidad, especialmente cuando se le corta su actividad tecnológica
  • Ocultación, negación o justificación de un uso excesivo
  • Más interés por internet, que por interaccionar en la vida real con jóvenes de su edad
  • Quejas orgánicas inespecíficas, habitualmente leves, como sueño excesivo por la mañana
  • Acudir al ordenador ante pequeños problemas o dificultades cotidianas: conducta de evitación, mal afrontamiento, pensamientos intrusivos, etc.
    (Díaz, 2014)



adicción a internet

La siguiente pregunta que debemos hacernos es, ¿y qué puedo hacer? Esto es algo que dependerá de cada adolescente, pero existen algunas pautas que pueden ayudarles en la consecución de un manejo apropiado:

Aumentar, mejorar o mantener buenos canales de comunicación (dar fluidez) con nuestros hijos respecto al uso de Internet (informarnos de las páginas web que visitan, los contenidos y que uso hacen de ellos, cuánto tiempo se suelen conectar, explicar problemas por un manejo inadecuado, etc.).

Limitar la utilización de aparatos pactando franjas horarias: utilizar un contrato de contingencias donde se concertarán las actividades, permitiendo el uso como si fuera un premio, no un “derecho”.

Control de estímulos: no colocar el ordenador en su habitación o dispositivos con acceso a internet, crear una sala de uso exclusivo para este fin.

Fomentar las actividades al aire libre o con otras personas: visitas de amigos al domicilio, vivir buenos momentos agradables con nuestros hijos, construir momentos que permitan adquirir conductas sanas, etc.

Potenciar aficiones: lectura, cine, actividades cultuales que enriquezcan el tiempo libre y de ocio.

Fomentar unas normas más flexibles para evitar un exceso de rigidez que desencadene conductas impulsivas, con necesidad de buscar sensaciones inapropiadas o perjudiciales.

(Díaz, 2014; Mayorgás 2009; Ramón-Cortés 2010)

En resumidas cuentas, la clave en el proceso de prevención y adicción es que nuestr@s hij@s reaprendan a utilizar Internet.

El comportamiento es un espejo en el que cada uno muestra su imagen.

J.W.GOETHE

Artículo escrito por Mateo Pérez