Temor al cambio

El temor al cambio

Una fábula cuenta que un hombre buscaba bajo una farola las llaves de su casa que había perdido. Entonces, su vecino que paseaba por allí, se acerca a él y se ofrece para ayudarle a encontrar la llave perdida. Al cabo de un buen rato de buscar sin éxito alguno la llave bajo la farola, el vecino, algo fastidiado, le pregunta: pero, ¿está usted seguro de haberla perdido aquí? Y el otro replica: no, pero es aquí donde hay luz.

El cambio es una constante en nuestra vida. Desde que nacemos nos enfrentamos con mayor o menor conciencia, con más o menos éxito, a continuas situaciones que nos permiten aprender cómo adaptarnos al entorno.

Así, durante la etapa infantil, los cambios vienen en su mayoría motivados desde el exterior y otros toman las decisiones por nosotros: el momento en el que deciden que tenemos que dejar de usar chupete, el día en el que salimos de casa y dejamos a las personas que nos cuidan para comenzar a ir a la escuela, cambios de ciudad o de colegio por trabajo de nuestros padres…

A medida que vamos creciendo, esa realidad cambiante externa permanece, pero también comenzamos a tomar decisiones que obedecen a inquietudes o necesidades intrínsecas.

En ese caso, la necesidad de cambio viene motivada desde dentro de cada uno de nosotros, impulsada por la insatisfacción en cualquiera de las áreas de nuestra vida. Pero hay veces que aunque somos conscientes de nuestro malestar y deseamos mejorar, nos da miedo.

Ese miedo nos paraliza, nos bloquea a la hora de tomar decisiones, nos sentimos ansiosos y tenemos dificultades para poder avanzar hacia nuestros objetivos. Y alguna de esas veces nos estancamos. Entonces, prolongamos en el tiempo relaciones aunque no nos aporten felicidad, permanecemos quemados en el mismo puesto de trabajo aunque sepamos que si nos esforzáramos podríamos mejorar, mantenemos los mismos hábitos un año tras otro a pesar de saber que no son saludables para nosotros, seguimos sin establecer límites a los demás por nuestras dificultades y temores a decir “no”…

Miedo al cambio

Quizá la mayoría de nosotros podamos sentirnos identificados con alguna de esas situaciones y las hayamos experimentado en algún momento de nuestra vida. Pero hemos de tener en cuenta que mantenerlas en el tiempo puede pasarnos factura, haciéndonos más vulnerables emocional y físicamente… ¿Cuántas personas van al médico por enfermedades derivadas del estrés?

El caso es que, finalmente, no salimos de la llamada zona de confort. La zona de confort contiene lo conocido para nosotros, es aquella en la que nos sentimos seguros y protegidos, pero no necesariamente a gusto.

Sentir miedo por lo novedoso es legítimo… ¡cuánta seguridad nos proporciona la rutina y cuánto temor la pérdida de ésta! El miedo a lo nuevo, a lo extraño es muy común, “… aunque compensado por la curiosidad, que es, precisamente, el interés por lo nuevo. Por eso se pueden dar conductas de evitación y acercamiento, y no se sabe cuál de los dos sentimientos prevalecerá, si el miedo, o el interés”. J.A. MARINA, Anatomía del miedo.

Todas las personas sentimos miedo ante la posibilidad de intentar cambiar y fracasar en ello, ante el hecho de coger las riendas de la vida y ser responsables de nuestras decisiones. Todas las personas tenemos miedo en el fondo, a ser libres:

“La libertad significa responsabilidad, por eso la mayoría de los hombres le tienen tanto miedo”. GEORGE BERNARD SHAW

Pero si optamos por quedarnos como estamos y no ser partícipes de nuestro cambio seríamos como el hombre que busca sus llaves cerca de la farola; sabremos que la respuesta no está ahí, pero salir a buscar a la oscuridad nos asusta.

A veces nos resulta más sencillo y confortable pensar que no se puede cambiar nada, que es imposible, y nos quedamos bajo la luz de la farola. Pero en realidad muchas veces tenemos la certeza de que la llave se encuentra en lo desconocido, y encontrarla exige arriesgarnos a explorar.

¿Prefieres permanecer bajo la claridad que te aporta lo conocido? ¿O aprovecharás la oportunidad que te brinda el conflicto e iniciarás el camino hacia lo desconocido para encontrar tu llave?

Artículo escrito por Guiomar López