Deporte y barreras mentales

Deporte y barreras mentales

No es nada nuevo que hay que hacer ejercicio, pero de un tiempo a esta parte además de decirnos por todos lados lo importante que es tener una alimentación variada se nos aconseja realizar algún deporte. Estas recomendaciones no se hacen por gusto si no porque nos van a permitir llevar una vida mejor y más sana; no quiero entrar a valorar los beneficios físicos que conlleva pues muchos ya los sabemos o los imaginamos, por otro lado estos no se dan únicamente a nivel físico si no que también se producen a nivel mental. Con esto me refiero a que ayuda a mejorar nuestra salud mental, que es tan importante como la física: todos y todas hemos oído alguna vez “mens sana in corpore sano (mente sana en cuerpo sano)”. Centrándonos en el tema que vamos a tratar, profundizaremos en cómo tener un cuerpo sano y, más concretamente, hablaremos de las barreras que nos encontramos a la hora de hacer deporte.

Actualmente el ejercicio físico está de moda, y ya desde muy pequeños nos introducen a actividades extraescolares de tipo deportivo, intentando concienciarnos de todas las ventajas que estas conllevan. Pero aún así y sabiendo que el deporte resulta beneficioso hay muchas personas que no lo practican o dejan de hacerlo. Cada persona es un mundo y tiene sus propias razones: puede haber gente que por temas de lesiones no lo practiquen, otros porque no encuentran el momento del día para hacerlo y así con infinidad de causas. Vamos a ver las ideas que muchas veces generamos, o nos surgen, impidiéndonos llevar a cabo ese esfuerzo físico.

Cuántos hemos oído este año “me apunto al gimnasio” o incluso nos lo hemos dicho a nosotros mismos… puede que la gente que lo dice finalmente se apunte, pero luego no lo mantiene o solo van el primer día y después dejan de asistir. Cuando estas personas toman la decisión se encuentran muy motivadas y con unas expectativas claras —perder peso, marcar tableta de chocolate para este verano en la playa… el problema surge cuando no se obtienen los resultados esperados. Al empezar a hacer ejercicio no se suele perder peso incluso se gana algún kilo, y claro esto qué nos lleva a pensar: “Yo me sacrifico una hora sudando la gota gorda y voy y engordo” “Esto no me está sirviendo de nada…” Todas esas frases que nos decimos a nosotros mismos van minando nuestras motivaciones iniciales, ya que no estamos viendo progresos hacia nuestro objetivo marcado; quede claro que son normales y lógicas, pues si yo quiero perder diez kilos y me apunto al gimnasio y cojo dos, pensaré que estoy haciendo mal negocio y dejaré de asistir. El problema es que si dejamos que nuestros pensamientos nos desmotiven no lograremos nuestros propósitos; a veces nos marcamos metas muy grandes o mal enmarcadas temporalmente, y el deporte como todo en esta vida es pasito a pasito.

En algunas ocasiones no es que nos marquemos metas ambiciosas, si no que las vemos gigantes. Percibirlas como gigantes e inalcanzables nos va a desmotivar, llevándonos a abandonar el intento; entonces surgen ideas del tipo “Es imposible” o “yo no puedo con eso”. Está claro que si nosotros valoramos nuestro objetivo como inalcanzable no lo vamos ni a intentar, pero para esto como comentamos en el párrafo anterior aplicaríamos la misma solución: adaptar la meta a cosas que viéramos factibles, es decir, el pasito a pasito. Sin haber corrido nunca previamente no puedo pretender participar en una maratón, pero si puedo plantearme correr primero una carrera de tres kilómetros, luego de cinco, de diez y así ir avanzando poco a poco hasta llegar a correr los 42 kilómetros de una maratón.

Deporte y barreras mentales

El paso de los años nos genera también pensamientos que dificultan el hacer deporte: “donde voy yo con mis años” “mi cuerpo no lo aguantará” “si ahora me voy a poner yo a correr como un chaval”. Todas estas ideas al igual que hablábamos antes nos frenan y nos ponen lastre para empezar a realizar cualquier tipo de actividad física; si bien está claro que la edad influye en nuestro estado de forma —con ochenta años nadie se va a hacer olímpico— eso no significa que no podamos hacer ejercicio. Siempre habrá que adaptarlo a nuestra edad y condición física, pero nada más.

Para ir terminando decir que la mayoría de las ideas que nos surgen son excusas que nos intentamos dar tanto por pereza como algunas veces por miedo de realizar un esfuerzo físico y justificar no tener que salir de esa zona de comodidad, como puede ser mi casa.

Para concluir ya del todo comentar que el deporte es muy beneficioso como ya se ha escrito antes tanto física como psicológicamente. El problema es que a lo mejor esas mejoras no las vemos el primer día o el primer mes, y además de no verlas estamos derrotados, tenemos agujetas… pero todo ese sufrimiento se verá recompensado con más salud física y mental; por lo que aunque tengamos ideas de abandonar, dejarlo para mañana… que son normales y que todas y todos experimentaremos en algún momento debemos continuar y luchar por alcanzar nuestras metas.

Artículo escrito por Enrique Bossini